La Pasta de Gragnano IGP

Desde 2010, la Pasta de Gragnano ostenta el sello de Indicación Geográfica Protegida (IGP)

 

El 30 de julio de 2010 se celebró la audición pública para el reconocimiento de la IGP Pasta di Gragnano. Desde 2011 está en vigor la protección transitoria a nivel nacional, a la espera de que la UE otorgue licencia a la marca I.G.P.
Gracias al sello comunitario de Indicación Geográfica Protegida, la Pasta de Gragnano podrá protegerse contra falsificaciones y usos ilícitos. La IGP es un sello que garantiza la procedencia y la calidad del producto, y en el caso de la pasta de Gragnano, atestigua una tradición secular.
A este respecto, está documentado que en Gragnano existían fábricas de producción de pasta seca ya en el siglo XVI. El arte de la elaboración de la pasta de sémola de trigo duro se ha transmitido de generación en generación durante siglos, hasta llegar a nuestros días.

logo pasta di Gragnano Indicazione Geografica ProtettaLogo Pasta di Gragnano Indicazione Geografica Protetta

¿Cuáles son los requisitos necesarios para que un producto ostente el sello comunitario de pasta de Gragnano con Indicación Geográfica Protegida?

Ante todo, la pasta de Gragnano IGP debe haberse producido exclusivamente con sémola de trigo duro y agua de la capa acuífera local. Esto es así porque, desde siempre, el agua poco calcárea de esta zona es uno de los factores fundamentales de la calidad del producto final. La producción debe tener lugar dentro del municipio de Gragnano.

El proceso productivo prevé, tras el amasado, la extrusión por medio de trefiladoras de bronce. Las trefiladoras son prensas con perforaciones perfiladas, utilizadas desde siempre por los fabricantes de pasta de Gragnano, que confieren a ésta la forma deseada. La trefiladora de bronce confiere a la pasta – incluso a la lisa – una superficie rugosa que la hace especialmente adecuada para ligarla con salsas y condimentos.
La siguiente fase productiva es la del secado, que varía según las formas y se realiza a una temperatura entre 40 y 80°C, durante un período comprendido entre las 6 y las 60 horas, en cámaras estáticas de secado o en un túnel por donde circula aire caliente.
Una vez secada la pasta, se deja enfriar y en 24 horas debe ser empaquetada sin ser transportada, para permitir una perfecta conservación del producto.

La pasta de Gragnano IGP debe empaquetarse en cajas de cartón, bolsas transparentes o envoltorios confeccionados con materiales de origen vegetal u otro material reciclable aceptado por la normativa comunitaria.